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Hollande: “Ninguna barbarie terrorista podrá con la libertad”

atentado charlie hebboParís - El más joven de los tres sospechosos buscados por la policía francesa tras el ataque, que dejó 12 muerto y 11 heridos, al semanario satírico Charlie Hebdo, Hamyd Murad, de 18 años, se rindió a la policía, indicaron fuentes policiales a la agencia AFP. La policía francesa desarrolla esta noche una operación en Reims, a 129 kilómetros de París. “Sabíamos que estábamos amenazados, y lo estamos porque somos un país de libertad” dijo el presidente Hollande.

El terror se apoderó de Francia con este bárbaro ataque contra el corazón de los valores de la República y de Occidente en general. Entre los muertos está el director de la publicación, Stéphane Charbonnier, conocido como Charb. Otros cuatro heridos se debaten entre la vida y la muerte.

Además del director, entre las víctimas mortales se encuentran otros tres destacados dibujantes de la publicación: Bernard Verlhac, conocido como Tignous, de 57 años; Jean Cabut, que firmaba como Cabu, de 76, y Georges Wolinski, de 80 años. También murió asesinado Bernard Maris, prestigioso economista, periodista y habitual colaborador de la revista.

El ataque, no reivindicado durante la jornada por ninguna organización, se produce después de que Francia y los franceses hayan sido señalados como objetivos por los principales movimientos yihadistas.

Charlie Hebdo, todo un símbolo emblemático de la libertad de prensa en Europa, recibía continuas amenazas desde que en 2006 publicó caricaturas de Mahoma. El ataque originó una ola de condenas e indignación en todo el mundo.

La policía ha identificado a los tres presuntos atacantes, según la información que ha remitido a Interpol. Según esta documentación, dos de los tres supuestos terroristas son hermanos de nacionalidad francesa (Saïd y Chérif K, de 34 y 32 años). El tercer hombre es Hamyd M, de 18 años, que se entregó a la policía.

Los atacantes penetraron en la sede de la revista, situada en el bulevar Richard Lenoir, en el distrito 11, poco después de las 11 de la mañana. Una hora antes, había comenzado en la segunda planta la habitual reunión semanal del equipo directivo, lo que indica que, muy probablemente, los terroristas tenían información de las actividades de la revista.

Los atacantes, con fusiles kalasnikov, recorrieron las dependencias durante diez minutos mientras disparaban a redactores y empleados a muy escasa distancia, según fuentes policiales. La mayoría de víctimas estaban en la sala de reuniones.

El fiscal de París, François Molins, señaló a última hora de la tarde que fueron al menos dos los terroristas que penetraron en el edificio. El ministro del Interior, Bernard Cazenueve, afirmó que los atacantes dispararon varias ráfagas contra sus víctimas mientras decían que era “una venganza” en nombre de Mahoma.

Los terroristas realizaron una treintena en disparos. Decenas de empleados se refugiaron en la terraza del edificio, mientras escuchaban aterrorizados las detonaciones. En la revista se encontraban unos 60 dibujantes, periodistas y empleados.

En su huida, y de nuevo al grito de “Alahu al akbar”, los terroristas dispararon y remataron en el suelo a un policía que había acudido al lugar. Su vehículo recibió 15 impactos de bala en el cristal delantero. Un segundo agente, el encargado de proteger al director de Charlie Hebdo, había sido igualmente asesinado poco antes en la segunda planta del edificio.

Al menos dos de los terroristas huyeron a bordo de un pequeño Citroën 1 de color negro en el que habían llegado. Fue abandonado poco después a escasa distancia, en el distrito 19, tras haber chocado con otro vehículo. Los terroristas reanudaron la huida en otro coche que robaron.

El presidente François Hollande, que se desplazó a la sede de la revista, calificó lo ocurrido de “acto excepcional de barbarie”. “Sabíamos que estábamos amenazados, y lo estamos porque somos un país de libertad”, señaló Hollande que enfatizó “Ninguna barbarie terrorista podrá con la libertad”.

Las principales organizaciones musulmanas de Francia, donde más de cinco millones de personas practican esa religión, condenaron con firmeza el atentado. “Es un acto bárbaro de extrema gravedad y un ataque contra la democracia y la libertad de prensa”, señaló el Consejo Francés de Culto Musulmán.

Antoine Basbous, director del Observatorio de los Países Árabes, con sede en París, comentó por teléfono que el atentado, “una carnicería”, es “un ataque contra los valores de Occidente”. Para Basbous, Francia, como otros países occidentales, debe tomar conciencia de que asistimos a “una guerra en varios territorios, incluido el francés”.

Tras el atentado de ayer, el Gobierno de Hollande se ha mostrado prudente al señalar una pista concreta sobre la autoría, pero el ministerio del Interior considera que la del islamismo radical es “la opción probable”.

Francia es el país europeo que más combatientes aporta a las filas del Estado Islámico. Al menos 1.400 y, según la policía, 300 han regresado a Francia, lo que constituye una potencial amenaza.. En 2012, Mohamed Merah, combatiente en Afganistán y Paquistán, asesinó a siete franceses, incluidos tres escolares judíos, en las ciudades de Montauban y Toulouse.

El año pasado, Mehdi Nemmouche, que había estado en Siria, regresó a Francia y mató después a cuatro personas en el museo judío de Bruselas.
Fuente: agencias/afp/epes/www.visionfederal.com

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