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"Cae la protección judicial", Cristina Kirchner en estado de alerta máxima

1230 cfk ruegaVFN- Alguien debía colocar las cosas en su lugar. Lo hizo la Sala II de la Cámara Federal Penal. Sencillamente porque “recordó” al juez Sebastián Casanello que debe investigar la conexión entre Lázaro Báez y Cristina Kirchner en la causa conocida popularmente como “La Ruta del Dinero K”.

De su lado, también el Consejo de la Magistratura hizo los deberes. Ordenó una auditoría sobre todos los Juzgados Federales Penales del país, que es donde se tramitan las causas por corrupción. La auditoría abarcará 20 años. Desde 1996, hasta la fecha.

Seguramente muy tarde, pero al fin, la “Justicia” con mayúsculas avanza sobre la “justicia” con minúsculas que adhirió al kirchnerismo, que toleró su corrupción o que formó parte de un entramado político que gobernó el país durante doce años con el objetivo primario de enriquecer a sus integrantes, en particular a la familia Kirchner.

La tarea quedó en manos del Cuerpo de Auditores del Poder Judicial que deberá presentar un plan de acción en los próximos días y que está compuesto por seis integrantes a los que, seguramente, habrá que sumar algunos más.

Más allá de las “chicanas” pseudo jurídicas que sobrevendrán para intentar paralizar las investigaciones sobre los investigadores –los jueces y fiscales-, la simple decisión del Consejo de la Magistratura confirma la sospecha popular: la connivencia –menor o mayor y siempre con alguna honrosa excepción- de la Justicia Federal en lo Penal con el corrupto gobierno K.

En rigor no se trata de una mera connivencia, sino de un juego de pinzas para atenazar a quienes debían administrar justicia, en este caso, investigar la corrupción y sancionar a los culpables.

Ese juego de pinzas abarcaba, por un lado, el copamiento del Fuero mediante jueces adictos y, por el otro, alcanzar un grado variable de complicidad por parte de quienes estaban al frente de los juzgados desde antes de la llegada del kirchnerismo al poder.

Entre los primeros se inscribe Casanello. De los segundos, el más notorio fue Norberto Oyarbide.

Sí las auditorías se llevan a cabo en tiempo y forma –algo no tan sencillo de esperar- los sobrevivientes serán pocos. Muy pocos. Ningún apuro actual puede disimular los años de “no hacer nada”, salvo sobreseimientos ultra veloces cuando se trataba de investigar las súbitas fortunas K –la de Cristina y Néstor Kirchner, especialmente-, en los Juzgados Federales.

De cualquier forma, y como no se trata de permitir que algunos jueces “arrastren los piés” más allá de lo que hasta el momento arrastraron, la Sala II inscribe su fallo histórico que no es nada menos que el puntapié inicial del inevitable e ineludible procesamiento de Cristina Kirchner

Hasta el momento, la ex presidente fue procesada por el juez Claudio Bonadío en la causa de las ventas de dólar futuro del Banco Central. Los especialistas sostienen que difícilmente resulte condenada por dicha causa aunque su desgobierno hizo perder al país 53 mil millones de pesos, unos 6.000 millones de dólares al cambio ficticio de aquel momento.

A partir del fallo, se trata de delitos claramente centrados en la corrupción.

Así, los camaristas Eduardo Farah y Martín Irurzún pusieron las cosas en su lugar. Ambos sostuvieron, en el fallo, que la “colosal fortuna” que posee Lázaro Báez fue lograda gracias a la “larga lista de adjudicaciones de obras públicas” que recibió durante el período k y que es de “la lógica más elemental” sospechar que existe una “ìntima relación” entre esa larga lista de adjudicaciones y las relaciones de Báez “cuando menos comerciales y personales” con Néstor y Cristina Kirchner.

Ahora, a Casanello, no le queda otra que centrar la causa donde debe o renunciar. Su intento de posar toda la responsabilidad sobre Báez, sin cuestionar a los Kirchner, naufragó.

¿Qué va a pasar en consecuencia? Son varios los jueces que investigan los delitos de los Kirchner. Y deben, de aquí en más, coordinar las investigaciones.

Es lo que dispuso el fallo de la Sala II. No “compró” la recusación presentada por los Báez contra Casanello. Ni aceptó –y denunció en el fallo- la investigación sesgada de dicho juez.

La recusación implicaba un nuevo juez para la causa de la “Ruta del Dinero K”. Es decir tiempo y más tiempo. Mirar para el costado frente a la parcialidad de la investigación –tal como lo hacía Casanello- representaba continuar con una justicia a medida de la ex presidente y sus secuaces.

Para la Sala II, de momento no procede unificar las causas de la Ruta del Dinero K, la de Los Sauces y la de Hotesur, al menos durante la etapa de instrucción. Calculan los camaristas que la unificación sobrevendrá naturalmente cuando las causas lleguen a la etapa de juicio oral y público.

Como se sabe, Casanello está al frente de la causa contra Báez, Bonadío investiga la causa Los Sauces y Ercolini, la causa Hotesur. La Sala los instruyó para que deleguen las investigaciones en los fiscales a fin de actuar con mayor velocidad y que eviten los largos trámites de certificación de causas y de repetición de testigos.

Mentiras que ya nadie cree

La reacción de la ex presidente fue una de sus características cataratas de tweets y el anuncio de un precipitado viaje a Buenos Aires.

La multiplicación de los mensajes en 140 caracteres es una exposición del cinismo llevado al paroxismo.

La decisión de la Sala II fue “politizada” por Cristina Kirchner, cuando pretendió que los allanamientos sobre sus propiedades, derivados indirectamente de ese fallo, “pretenden disciplinar a la dirigencia opositora” y “tapar las consecuencias de un plan económico que solo produce pobreza”.

Obviamente, la histeria cristinesca deriva del avance de las investigaciones sobre ella y su gobierno, el más corrupto de la historia del país.

Allí, en todo caso, está lo delincuencial, pero no lo cínico.

El cinismo radica en las líneas argumentales que utiliza esta mujer para tratar de evitar lo inevitable y para situarse como víctima de una persecución política.

De por sí, la palabra “disciplinar” pertenece al léxico kirchnerista. La ponía en práctica Néstor Kirchner cuando utilizaba los adelantos transitorios del Banco Central o de la Tesorería para sojuzgar y mantener leales a gobernadores e intendentes.

Lo conocen, a la perfección, todos los que continúan en los cargos. Ya sean gobernadores o intendentes. Lo conoce a la perfección “su” candidato presidencial Daniel Scioli y los intendentes de la provincia de Buenos Aires, en particular los del Conurbano bonaerense.

También saben que las obras públicas en sus distritos eran adjudicadas “a dedo” desde el Ministerio de Planificación Federal de Julio De Vido y que iban a parar a los intendentes “leales” que certificaban avances de obra que no eran tales.

Cristina Kirchner no debe hacerse la distraída, ni pretender acusar a otros –como siempre hace- por sus propios actos. Es ella quién no respetó el federalismo, quién avasalló a las provincias con la reducción del porcentual de coparticipación federal de impuestos a favor de la administración central. Es ella quién destruyó las economías regionales con su atraso cambiario.

Pero el cinismo llega –como se dijo al paroxismo- cuando pretende que los allanamientos se deben a la intención del actual gobierno de “tapar las consecuencias de un plan económico que solo produce pobreza”.

A ella y a sus acólitos les cabe todo el derecho de juzgar a la actual administración como les venga en gana. Pero, decididamente, no pueden hablar de “tapar las consecuencias”.

Y no lo pueden hacer porque fueron ellos quienes destruyeron al INDEC que mintió sobre la inflación, sobre el crecimiento económico y sobre la pobreza y la indigencia durante todos los años en que Guillermo Moreno fue secretario de Comercio.

Cuándo ya no les fue posible mentir más, lisa y llanamente suspendieron la publicación de los índices. El de la pobreza porque “estigmatizaba a los pobres”. El de la inflación, para negarla. Y el de la producción, para negar la recesión. Lo llevó a cabo con su “ministro favorito”, el joven Axel Kicillof.

Curiosamente, ahora es al revés. Los índices oficiales que prepara el INDEC no militante, es decir el no INDEK, reflejan que la inflación es muy alta, que la recesión es real.

Nada dice claro, salvo aquel “yo no le di la plata” sobre los bolsos de José López. Nada dijo cuándo se publicó el video de La Rosadita –sugestivo nombre- con Martín Báez contando millones de dólares.

Solo quiere hacer creer que ella no participó de ninguno de los ilícitos de su gobierno.

Narcotráfico

Y ahora toca el turno del narcotráfico. Mejor dicho del tráfico efedrina importada que ingresaba al país en cantidades que superaban en cien veces las necesidades de la industria farmacéutica local y que era “reexportada” ilegalmente al mexicano Cartel de Sinaloa.

La detención de Iber Pérez Corradi, sindicado como el autor intelectual del Triple Crimen de General Rodríguez representó, para el kirchnerismo, un revés que amenaza con tornarse más importante que la difusión del video de La Rosadita o la captura “in fraganti” de José López con 9 millones de dólares que intentaba esconder en un monasterio, también de General Rodríguez.

Es que Pérez Corradi aparece como dispuesto a acogerse a los “beneficios” del arrepentido y, en ese caso, la situación del ex candidato a gobernador del Frente para la Victoria, Aníbal Fernández, resultará muy comprometida.

Aníbal Fernández, al que seguramente Cristina Kirchner desconocerá en los próximos días, como suele hacer cuando algo la roza, no solo fue candidato a gobernador. Fue secretario General de la Presidencia, ministro del Interior, ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos y, por dos veces, jefe de Gabinete. Avísenle a la Kirchner.

Si Aníbal Fernández cae, el kirchnerismo sumará al despreciable título de gobierno más corrupto de la historia, el de gobierno vinculado al narcotráfico.

Y Cristina Kirchner, más allá de cuando diga o haga, deberá explicar mucho más ante la justicia. Como las donaciones que recibió en su campaña, provenientes del contrabando de la efedrina. Pero seguro que dirá que ella no la contrabandeó….

Al cierre de esta columna, Cristina Kirchner aún no había llegado al Aeroparque de Buenos Aires. Sus seguidores pegaron afiches con su foto y la palabra “vuelve”. Intentan una burda copia del retorno de Juan Domingo Perón en 1973. Ya no engañan a nadie, salvo a ellos mismos.

Algunos dejan entrever que comenzará una ofensiva. Que en Buenos Aires, la ex presidente retomará el control de sus maltrechas tropas. Que evitará nuevas sangrías en los bloques legislativos. Que recorrerá el país y que “rejuntará” el progreperonismo.

Así lo imagina Hebe de Bonafini, la mujer que vendió su prestigio a cambio de poder y dinero mal habido cuando le dice, como buena amanuense, que “el pueblo la ama”. Habrá que pensar que el pueblo pasó a ser minoría. En fin…

Inflación

Según el cristal con que se los mire, los datos sobre inflación parecen ser alentadores El crecimiento de los precios al consumidor, durante junio pasado, no superaría el 3 por ciento, para situarse en un 2,6 por ciento.

El dato resulta atractivo si se lo compara con el de abril, más del 6 por ciento, y el de mayo, más del 4 por ciento. Pero, muy preocupante si se lo vincula con la recesión que atraviesa la economía del país.

Por supuesto que el arrastre del descalabro y la corrupción k mucho inciden tanto en la inflación como en la recesión. Pero, a los seis meses de gobierno, de a poco, las responsabilidades comienzan a invertirse.

Acaba de comenzar el segundo semestre, el semestre que, según no pocos voceros del gobierno, debe mostrar –más al final que al comienzo- indicios de reactivación junto a una desaceleración del aumento de los precios.

De momento, la desaceleración se verifica, pero como consecuencia de la recesión. Adelanto de liquidaciones de productos no perecederos estacionales, así parecen indicarlo. Y la recesión, inevitablemente, lleva a una pérdida de empleo.

No es una ola de despidos como pretendió hacer creer el kirchnerismo, pero constituye una tendencia inevitable si no se revierte la caída de la producción.

Varios son los factores que determinan este estancamiento acompañado de inflación que aún no mella la confianza de los argentinos en un futuro inmediato mejor. Uno de ellos es el gasto público que determina el déficit del Estado al que se financia mediante emisión monetaria.

Indudablemente, un ataque más a fondo sobre dicho déficit provocaría una situación social más compleja, algo que el gobierno intenta evitar por todos los medios.

Todos los economistas saben que, salvo con políticas deliberadas como las del gobierno anterior, en algún momento los precios dejan de aumentar –de por sí ya se nota menor variación- y la recesión queda atrás.

Ese momento aún no llegó, aunque parece aproximarse. Claro que, en política, los plazos nunca son demasiado largos y el segundo semestre ya comenzó….

Luis Domenianni               

               

                 

                

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