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América, una mujer cautiva. La experiencia de los conquistadores

mujeres indiasLA EXPERIENCIA DEL ENCUENTRO CON LAS NINFAS AMERICANAS

Cultura y Arte - Cuando los españoles arribaron a nuestras tierras, encontraron infinidad de paisajes, primando entre ellos la impresión de lo fantástico y salvaje de su vegetación y de sus animales. En ese conjunto pintoresco de selvas verdes, ríos indómitos, montañas inmensas y fauna colorida se sucedieron los primeros encuentros entre indios y españoles.

La imagen de las indias se presentó al hombre blanco, con un distinto sentido estético al europeo, con un color tierra en la piel que varió de intensidad de zona en zona. La mayoría de las indias andaban semidesnudas y tenían un sentido de la higiene mayor que el europeo. Dado que el contacto con el cuerpo no era considerado pecaminoso, solían bañarse continuamente en los ríos.

Las mujeres indias acabaron provocando, en el imaginario del español, la idea de las ninfas que aparecían en la poesía de ese siglo XVI tan convulsionado por las guerras. Un siglo que abriría con la completa unidad político-territorial de España bajo la Casa de Castilla y Aragón y que gracias a la experiencia de la aventura ultramarina,  se transformaría en el Siglo del Imperio Español.

Pronto el hombre blanco se sintió fuertemente atraído por las costumbres poligámicas de los indios. Lejos de su patria, lejos de la ley, lejos de la civilización, lejos de sus mujeres, se entregaron no sólo al saqueo y al pillaje de alimentos en sus entradas al continente, sino también de mujeres. Como los sátiros de los mitos griegos, se lanzaron a perseguirlas.

Nacido en Asunción en 1558 y nieto de Martínez de Irala, Ruy Díaz de Guzmán, fue el primer cronista de los hechos acaecidos en torno a la conquista. En su obra La Argentina Manuscrita, describe las entradas en el territorio americano con un sentido erótico. En el texto, las acciones de ocupar, fundar y volver a avanzar que realiza el conquistador se relatan de otro modo, se dice cautivar la tierra para después, correrla o poseer la tierra para después abrirla.

La referencia sexual aparece muy fuerte en estos términos, por la asociación de la tierra a la mujer. De esta manera, la tierra americana es una mujer cautivada y poseída según la historiadora Cristina Iglesia, pues cumple un doble rol: provee de alimentos con su trabajo y de placer sexual.

EL PARAÍSO DE MAHOMA

Según el historiador Alberto Salas muchas mujeres fueron cautivadas, pues eran consideradas despojos de guerra. Pero también es cierto que en el mundo precolombino, la mujer era mucho más un objeto que una persona. La experiencia de la poligamia, tan comentada en la fundación de la ciudad de Asunción, es el ejemplo concreto de esta forma de ver a la mujer.

Algunas mujeres llegaron a los españoles como obsequio de paz, como sucedió con los guaraníes, y otras fueron regalos, cautivas obtenidas por los mismos indios de otras poblaciones. Y finalmente, con el correr del siglo, muchas se entregaron voluntariamente, al comprender que sus hijos tendrían una mejor situación como mestizos que como indios.

En la experiencia de la fundación de la ciudad de Asunción en el Paraguay (1537) –luego de la malograda  primera de Buenos Aires (1536)- se percibe la relajación de las costumbres y la influencia de la sensualidad del mundo musulmán que pasó a los españoles a través del contacto de ocho siglos de ocupación y de la literatura.

Las jarchas, o cancioncillas populares anónimas medievales, que circulaban por las calles de Al-Andaluz habían sido rescatadas por poetas árabes y judíos del siglo X, e insertos en sus composiciones. En ellas, se plasmaba la voz de la mujer que cantaba su mal de amores y también hablaba de la impetuosidad del habib o amado en los encuentros amorosos.

El español estaba acostumbrado a la experiencia etnográfica que le tocó vivenciar, pues había conocido a la mujer mora, pero en todos los casos, la cultura musulmana estaba muy bien establecida en cuanto a sus leyes y costumbres. Es muy bien conocido el valor de la belleza de la mujer como patrimonio exclusivo del marido.

Sin embargo, el español no esperaba ver, en los pueblos aborígenes, la conjugación  de salvajismo con inocencia que le pareció encontrar. La exacerbación de los sentidos y de la idea de lo erótico se plasmó en estas primeras experiencias en que la circulación de mujeres fue el hecho dominante.

LA CORRUPCIÓN DE LA MORAL SEGÚN SUS PROTAGONISTAS

Gerónimo Ochoa de Eizaguirre, un soldado parte de la expedición fundacional de la ciudad de Asunción, dirá en una carta que "… es tanta la desvergüenza y poco temor de Dios que hay entre nosotros en estar como estamos con las indias amancebados que no hay Alcorán de Mahoma que tal desvergüenza permita… ".

Luego comenta que cada español goza de los favores de una cantidad importante de indias, número que si no es mucho, al menos da la noción de la poligamia en la que se vivía. Además cuenta que algunos están tan enceguecidos que ni siquiera piensan volver a España… o a sus esposas. Y era tal la situación de desorden moral, que había españoles que teniendo tres o cuatro indias, peleaban con otros para sacarles las que aquel tenía.

Siendo de distintas parcialidades y naciones  no todas las indias eran iguales. Las había muy lindas y muy feas. Tatuajes, perforaciones con adornos en diversas partes del cuerpo, no siempre apetecieron a los hombres del viejo mundo. En general, el español buscó a aquellas de bonito rostro y de tez lo más clara posible. Las más parecidas a la mujer blanca, según su ideal de belleza.

Ulrico Schmidl describe en su relato del Viaje al Río de la Plata, las indias de los distintos pueblos que van encontrando según su sentido de belleza. Por ejemplo, dice de las jerús: Estas mujeres son muy hermosas, grandes amantes, afectuosas y de cuerpo ardiente, según mi parecer.

Razón de esta situación, emboscadas, riñas callejeras, encuentros a la salida de misa, exaltaron los ánimos y causaron desórdenes que Domingo Martínez de Irala, teniente gobernador al mando, intenta poner freno aunque sin conseguirlo. Luego vendrán las leyes del Reino para intentar, a pesar de las costumbres, ordenar estas partes del mundo. Era tal el grado de circulación de las mujeres, que sólo en estos primeros tiempos, la mayoría de los españoles acabaron siendo parientes, situación que se conoce como cuñadazgo.

No por nada, Alonso Riquel de Guzmán, escribe … porque vea vuestra merced si somos buenos pobladores, lo que no conquistadores… Como corolario de esta situación, Asunción quedó poblada por toda una generación de mestizos o mancebos de la tierra, fruto de este desenfreno. La ciudad, conocida como “madre fundadora de ciudades”, fue punto de partida para constituir nuevas poblaciones. Así, cuando Juan de Garay en 1572 arma la expedición que saldrá a fundar por segunda vez Buenos Aires, reúne sólo 9 españoles y 75 mancebos de la tierra.
Claudia L. Ferreira
BIBLIOGRAFÍA

IGLESIA, Cristina; “La mujer cautiva: cuerpo, mito y frontera”, en: DUBY, Georges y PERROT, Michelle (dir.); Historia de las Mujeres. III. Del Renacimiento a la Edad Moderna. Madrid, Taurus, 2000, pp. 583-597.
SALAS, Alberto; “El mestizaje en la conquista de América”, en: DUBY, Georges y PERROT, Michelle (dir.); Historia de las Mujeres. III. Del Renacimiento a la Edad Moderna. Madrid, Taurus, 2000, pp. 563-583.
__________; Crónica florida del mestizaje de las Indias. Buenos Aires, Losada, 1960.

FUENTES:
SCHMIDL, Ulrico; Viaje al Río de la Plata. Buenos Aires, Nuevo Siglo, 1995.

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