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La industria electrónica fueguina al borde de un “crack” generalizado

Tierra del Fuego - Con fuertes caídas en la demanda, la producción y el empleo, los fabricantes de electrónicas intentan evitar a toda costa el peor escenario: un default con sus proveedores internacionales. Las restricciones de obtención de divisas impuesta por el Gobierno Nacional están paralizando la producción.

En conjunto y a raíz de las trabas para girar fondos al exterior, la industria tiene una deuda impaga de US$500 millones, que no pueden cancelar porque el Gobierno limitó las ventas de divisas para proteger las reservas. Por estos atrasos, en el sector advierten que existen embarques parados (componentes) y que se corre el riesgo de perder líneas de financiamiento por US$1.200 millones anuales, que las empresas disponen para comprar insumos para producir en el país.

El polo industrial de Tierra del Fuego ya padece el doble efecto de la recesión y el freno al consumo, y de faltantes de kits para ensamblar electrónicos. De enero a septiembre, no se renovaron 2.087 contratos de trabajo, lo que representa una caída interanual del empleo del 12,7%. “En el corto plazo, la demanda de los productos electrónicos aún no se recupera y Tierra del Fuego no está ajena a eso. Y no hay una perspectiva clara de cuando se va a revertir”, informó el ministro de Industria de Tierra del Fuego, Juan García, la semana pasada.

Una estadística del gobierno fueguino muestra caídas en la producción en las principales categorías: acondicionadores de aire (-26%), notebooks (-28,4%), televisores (-5,7%), cámaras fotográficas (-50%), microondas (-36,6%), equipos de audio (-65,1%) y celulares (-1,4%).

Lo llamativo es que los propios fabricantes aseguran que no hay ni habrá (al menos hasta enero próximo) faltantes de productos en la vidriera. Sin embargo, el CEO de BGH, Gustavo Castelli, aseguró que eso podría ocurrir. Por las facturas atrasadas, algunos proveedores “pararon embarques y eso no se está viendo. Y si esto no se arregla rápido, los efectos se empezarán a ver en enero”, dijo, aludiendo a posibles faltantes de mercaderías.

Los antecedentes del problema arrancaron en febrero de este año. Inicialmente y por la escasez de dólares, el ministro de Economía, Axel Kicillof, les exigió a las automotrices y a los fabricantes de electrónicos (dos de los rubros más demandantes de divisas) que limitaran un 20% las compras con respecto al año pasado y que postergaran los pagos. “Cumplimos todas las exigencias, pero desde mediados de agosto y hasta fin de septiembre no nos vendieron más dólares, lo que nos impide cumplir con los pagos”, explicó a iEco Alejandro Mayoral, titular de la AFARTE, la cámara sectorial.

Los fabricantes compran los insumos a créditos que van desde los 90 a los 120 días. Por año, las compras de componentes insumen unos US$3.600 millones. De ese total, según calcula Mayoral, un tercio (US$1.200 millones) se concreta con líneas de créditos directas y sin interés, y que son facilitados por las corporaciones (principalmente asiáticas) que fabrican pantallas, chips y circuitos integrados, entre otras cosas, que terminan de ensamblarse en las plantas localizadas en el país. El Gobierno, en octubre, liberó parcialmente el cepo: a la electrónica les adjudicó un cupo de US$120 millones mensuales, esto es un tercio de las necesidades. Con ese monto se deben cancelar deudas y mantener abastecido el mercado.

El mayor problema, sin embargo, es que los créditos tienen cobertura de seguro. Los empresarios temen que si se declara el default, el problema será mayúsculo y duradero. “Lo que tratamos de hacer desesperadamente es que no entren las aseguradoras. Si eso pasa, no tendremos más crédito”, explica Castelli, de BGH. Fabio Rozenblum, un alto ejecutivo del grupo Mirgor, dice que la situación es difícil de explicar, porque “es cierto que tenemos deudas impagas, pero podríamos pagarlas”, señala. “Es muy difícil estar todo el tiempo negociando para que te envíen la mercadería”, añade Gabriel Gruner, CEO de Philips Televisión.

El Gobierno conoce al detalle las quejas. En forma individual, los fabricantes se comunican semanalmente con funcionarios de Economía, del Ministerio de Industria y hasta con el Banco Central, para ver cómo evoluciona el tema. En este sentido, la noticia de que China giró el jueves pasado a la Argentina US$814 millones (su equivalente en yuanes) como parte de un swap de monedas cuyo objetivo es facilitar el comercio bilateral. Eso permitió incrementar el nivel de reservas, cuyo nivel desciende desde fines de 2011 a paso redoblado.

Sin embargo, al escuchar los reclamos de los industriales, los funcionarios repiten que la faltante de dólares “es un problema temporal y que hay que tender un puente hasta febrero”, aludiendo a un eventual acuerdo con los fondos buitres. Sin embargo, un ejecutivo de una marca internacional que opera en el país, dijo: “Yo creo que están subestimando el problema, esto no puede llegar a febrero”. Rozenblum, de Mirgor, fue más específico. Aunque reconoce que las aseguradoras todavía no ejecutaron las deudas impagas, subraya que los inconvenientes existen. “Algunos proveedores suspendieron los embarques y tenemos problemas. El riesgo del default existe”, dijo.

De todas, la gran preocupación tiene nombre: es Sinosure. Es la principal compañía china de seguros a las exportaciones, que brinda cobertura a muchas inversiones asiáticas en el país (Belgrano Cargas, las dos represas en Santa Cruz, entre otras) y a muchos de los envíos de componentes electrónicos a la Argentina. “Si ellos bajan el pulgar, estamos en un serio problema”, comenta Gruner, de Philips. Con respecto al contexto actual, este alto ejecutivo sostiene que por el volumen de los incumplimientos “estamos cerquita de que se rompa el hilo. Y si se rompe, reconstruir el crédito no será nada fácil”.
Fuente: agencias/www.visionfederal.com

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