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En Arcor preocupa el default


Pagani:“Para construir una empresa y un país se necesitan metas y objetivos. La próxima gestión, gane el que gane, tiene que trazar un plan estratégico”.

pagani arcor Empresas - Luis Pagani, presidente de Arcor, dice que “es triste hablar siempre de la coyuntura” porque desde hace cinco años “estamos hablando de los mismos temas”: inflación, falta de competitividad y la falta de inserción en el mundo.

La palabra de Luis Pagani retumba de manera especial. Y no es para menos: de 57 años, el empresario cordobés celebra por partida doble. Arcor, la compañía que dirige desde hace 21 años, y el propio Pagani, son considerados como la empresa y el líder empresario de mayor reputación de la Argentina.

Pagani está molesto. Dice que “es triste hablar siempre de la coyuntura” porque desde hace cinco años “estamos hablando de los mismos temas”: inflación, falta de competitividad, déficit fiscal, carga tributaria y la falta de inserción en el mundo.

Ahora suma uno nuevo: la falta de acuerdo con los fondos buitre y el default, para Pagani, profundizan el encierro de la Argentina: “Perdimos mercados por no seguir las negociaciones”, dijo en un tramo de una charla que mantuvo con iEco. El empresario se lamenta, porque mantiene para Arcor metas de crecimiento en producción y apertura de nuevos mercados muy ambiciosos. A pesar de las dificultades actuales, Pagani asegura que “a mediano plazo soy optimista y Arcor es un buen reflejo del potencial de la cadena agroindustrial”.

El año pasado, Arcor facturó US$3.400 millones. Tienen 39 plantas (29 en el país, 5 en Brasil, 3 en Chile, 1 en Perú y la restante en México). Con una dotación de 20.000 empleados y oficinas comerciales en 10 países, tiene la condición de ser la principal empresa alimenticia de la Argentina y el principal productor de caramelos de todo el mundo–Días atrás, el titular de la UIA, Héctor Méndez, dijo que con el dólar actual no se puede exportar ni un caramelo ¿Usted puede?

–Ni la competitividad de una empresa ni la del país depende únicamente del tipo de cambio. Hay otros factores, como los costos de logística, por los cuales se pierden negocios. Otra cuestión es la carga tributaria, ya no sólo del Estado Nacional sino de impuestos provinciales y municipales. Y el pago de Ganancias de los empleados produce que la mano de obra argentina resulte cara con respecto a otros países.

–¿Podría hacer un listado con los tres problemas prioritarios?
–Para las empresas, la competitividad y la falta de contacto con el mundo. La Argentina se encerró y perdimos mercados por no seguir las negociaciones (alude a la pelea con los fondos buitre). También me preocupa la calidad de la educación. La Argentina se ha quedado con respecto a otras países.

–¿Cómo le afectan la inflación y la caída del consumo?
–Esos temas nos preocupan más todavía. Cualquier obra que se pretenda hacer empieza con un presupuesto y termina saliendo el doble. Incluso hacer una cotización es difícil.

–Hay estudios que indican que la gente empieza a pasarse a segundas marcas ¿Percibe lo mismo?

–Arcor es una marca que abarca a todos los segmentos. Por ahora, no observamos una caída. Ahora, si se quiere marcar el pulso del bolsillo, en Pascuas hubo una señal: cayeron muy fuerte los productos superiores a los $200. El bolsillo de la gente tiene un límite y marca hasta dónde está dispuesta a pagar.

–¿Es comparable este escenario con el de la crisis de 2009?
–En el primer semestre no tuvimos una retracción en volumen de kilos. Incluso estamos con un crecimiento del 2%. Pero hay un traslado a productos más económicos: se vende lo más básico e indispensable. El de las golosinas es el segmento más afectado, porque es una gratificación. En el primer semestre, el consumo cayó un 3%. El segundo semestre, en cuanto a consumo, será más restrictivo.

–¿El default complica? ¿Cómo repercute en su compañía?
–Es un tema importante. Tenemos previsto inversiones US$150 millones. A las empresas con necesidad de financiamiento, eso nos complica y es un tema preocupante.

–Frente a esto ¿por qué Arcor no cotiza en la Bolsa?
–Siempre me preguntan lo mismo y desde hace 10 años es un anhelo. Siempre estuvo en nuestros planes, lamentablemente no están dadas las condiciones macroeconómicas, ni vemos atractivo al mercado de capitales en la Argentina.

–Pero puede ser en Nueva York.
–Desde ya que si salimos a la Bolsa es para estar listadas allí. Pero hoy, como está la Argentina, no están dadas las condiciones.

En los últimos años, y con la potencia de la marca, Arcor incursionó en nuevas categorías: jugos líquidos, jugos en polvo, aderezos y cereales para desayuno. En 2014 lanzaron una línea de snacks para darle pelea a PepsiCo, la empresa líder en ese mercado.
–¿Cómo les está yendo?
–Es un negocio muy atractivo, porque el consumo per cápita esta muy atrás comparado con otros países de la región. Tenemos la posibilidad de incrementar nuestra presencia por vía de la distribución, nuestra fortaleza.

–¿Hay otros lanzamientos previstos en el corto plazo?
–Este año lanzamos varias líneas de snacks y otras de alfajores de arroz y otros pendientes en la línea de galletitas. Aprovechamos todas las posibilidades que nos da el mercado. Hay otros negocios en vista, pero estamos esperando una mejor oportunidad.

–Arcor es el grupo argentino con mayor cantidad de mercados abiertos en el mundo ¿Cuáles son los planes en ese aspecto?
–Fuera de Latinoamérica, África será un continente importante en los próximos 20 años. Y también el Sudeste Asiático: Corea, Japón, China, Tailandia y Vietnam son países muy interesantes.

–Sin embargo, Arcor no logró incrementar sus exportaciones.

–El tema de la Argentina, al no acordar con otros países, y por el encarecimiento de la logística, se perdieron mercados. Por eso, algunos productos que se fabricaban en el país se fueron a otros lados.

–¿Qué espera para el próximo ciclo? ¿Cuáles son los temas prioritarios a resolver?
–Los países andinos en estos últimos años sacaron ventajas. El tema de la inversión es clave, pero el potencial de la Argentina es grande. Arcor es un buen reflejo del potencial de la cadena agroindustrial. Creo que habrá que trabajar mucho para salir al mundo y que los clientes vuelvan a confiar. Mirando al mediano plazo, soy optimista Pagani menciona otro gran eje en la producción alimentaria: la sustentabilidad. “Los consumidores van a prestar cada vez más atención sobre el modo en que las empresas producen. Sin embargo, la Argentina está muy retrasada en este aspecto”. Las urgencias económicas relegan, según su visión, cuestiones estratégicas. “Así como se hicieron cosas bien, es triste estar pensando siempre en el corto plazo”, repite.

Fuente: agenciaas/IB/www.visionfederal.com



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