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Chile: un traspié que no es caída en la disputa marítima con Bolivia

989 trib inter justicia la hayaSantiago - El Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) de las Naciones Unidas, con sede en La Haya, Holanda, dictaminó, por 14 votos contra 2, en contra de Chile en el diferendo que mantiene con Bolivia respecto de la obligación o no de negociar la salida al mar del país altiplánico.

Bolivia se presentó ante el TIJ en el año 2013. En su demanda, afirmaba la existencia de varios documentos chilenos que dejaban en claro la voluntad de Chile de negociar y en las expectativas generadas durante un siglo acerca de que finalmente un arreglo superaría el diferendo.

Para Chile, el asunto quedó resuelto en 1904 mediante el Tratado firmado entre ambos países por el cual Bolivia reconocía la soberanía chilena sobre su ex litoral pacífico, tras la derrota en la guerra del Pacífico.

El conflicto armado fue iniciado en 1879 cuando Bolivia estableció un nuevo impuesto sobre la empresa chilena Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta (CSFA) en violación del tratado limítrofe entre ambos países, de solo 5 años antes, que prohibía expresamente sancionar nuevos impuestos o elevar los existentes.

Chile advirtió que sin una marcha atrás no se consideraría obligado por el tratado limítrofe pero Bolivia no solo no la dio sino que nacionalizó la compañía. El mismo día que el gobierno boliviano del general Hilarión Daza propuso para rematar los bienes de CSFA, tropas chilenas ocuparon el hasta entonces puerto boliviano, aunque poblado mayoritariamente por chilenos, de Antofagasta.

Luego, Perú, aliado secreto de Bolivia ingresó a la guerra que finalizó con la derrota boliviana en 1880, la peruana en 1881 y la firma del Tratado de Ancón en 1883. Con Bolivia, las nuevas fronteras fueron establecidas por el Tratado de 1904, por el que Bolivia cedía a Chile, toda la provincia de Antofagasta, única salida al mar.

En la actualidad, Chile sostiene, con antecedentes jurídicos a favor, que un tratado no puede ser revisado en un tribunal.

La aceptación de la demanda boliviana constituye una derrota jurídica para Chile, aunque no hace al fondo de la cuestión.

La propia presidente del país, Michelle Bachelet, reaccionó rodeada por los líderes políticos chilenos. “Este pronunciamiento no afecta en nada nuestra integridad territorial y, en ese sentido, Bolivia no ha ganado nada”.

En rigor, el TIJ falló sólo sobre el aspecto formal de la negociación, no sobre el fondo. No proclama el eventual derecho de Bolivia a una salida al mar, ni menoscaba la soberanía chilena. Solo dice que acepta estudiar si la cuestión debe rediscutirse en una negociación entre los dos países.

Claro que el pronunciamiento no es del todo favorable para Bolivia. Chile se encarga de subrayar la parte de la sentencia donde el TIJ se declara incompetente para dictar sentencias territoriales como en este caso.

En otras palabras, por ahora el TIJ aceptó la demanda boliviana para entender sobre la cuestión y decidir si se debe o no negociar un nuevo tratado. Sin embargo, no parece sencillo de imaginar que un tribunal obligue a un estado soberano a negociar un nuevo tratado.

Una encuesta, llevada a cabo después del pronunciamiento de La Haya, muestra que solo el 10 por ciento de los chilenos son favorables a conceder a Bolivia una salida al mar. Un 86 por ciento rechaza la entrega, de los cuales 49 por ciento dice que no se debe siquiera continuar con las actuales facilidades portuarias para el país trasandino y el 37 por ciento acepta conceder el uso de los puertos.

El 26 de noviembre de 2015, el ex secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, fue designado por Bachelet como nuevo agente chileno ante el TIJ, en reemplazo de Felipe Bulnes quien, en su momento, fue nombrado por el ex presidente Sebastián Piñera.

Desde la economía, luego de varios años de crecimiento a una tasa anual del 5 por ciento del Producto Bruto Interno, Chile solo alcanzó un aumento del 1,9 por ciento en 2014 y llegará al 2,3 por ciento para el presente año.

Las perspectivas para el 2016 son solo levemente superiores con un 2,5 por ciento de crecimiento y un desempleo que fue del 6,4 en 2014, es del 6,6 para el 2015 y llegará al 7 por ciento en el 2016. La inflación, en cambio, se mostrará baja con un 4,4 por ciento anual.

La clave de la morosidad en el crecimiento está en el desplome de los precios internacionales del cobre que se paga a razón de 2,36 dólares por libra, el precio más bajo desde el 2009 a esta parte, como producto de la menor demanda china.

Chile es el principal exportador de cobre del mundo.

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