El 40% de los trabajadores mendocinos son irregulares
Mendoza - Del total de trabajadores ocupados en la provincia, 58% son formales y 40,6% informales. Esto es, no tienen descuento jubilatorio cuando están en relación de dependencia o no se han inscripto en caso de ser independientes.
Algunos trabajos favorecen esta informalidad: 9 de cada 10 empleadas domésticas carecen de aportes a la seguridad social, al igual que casi 7 de cada 10 empleados de la construcción y la mitad de quienes trabajan en restaurantes y hoteles. Estos datos surgen de un relevamiento de las condiciones laborales y de producción en la provincia.
El estudio fue encargado en 2009 por el gobernador Celso Jaque y lo elaboraron especialistas del Ministerio de Producción, Tecnología e Innovación -en particular de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas-, de la UNCuyo y del Consejo Empresario Mendocino. Los resultados se plasmaron en un documento que se presentó ayer y se encuadran en el Programa de Trabajo Decente de Argentina para el período 2008-2011, de la OIT.
El objetivo del análisis era medir y caracterizar la informalidad en Mendoza, las políticas y programas que se han implementado para reducirla e intentar determinar medidas futuras. El ministro de Producción, Tecnología e Innovación de la provincia, Raúl Mercau, destacó que el desafío, después de superar la crisis de 2001-2002, ha pasado a ser que las personas no sólo tengan trabajo, sino uno "decente".
Esto, porque hoy muchas desarrollan su actividad en la informalidad, con ingresos bajos e irregulares, falta de cobertura de la seguridad social y ausencia de protección contra accidentes laborales, entre otras irregularidades.
Como contrapartida, el funcionario señaló que aunque se ha abordado la problemática desde diversos planes y políticas, se deberá profundizar la articulación entre diversas instituciones, tanto provinciales como municipales, y orientar más la formación profesional a las demandas del sector productivo.
Asimismo, planteó que sería conveniente implementar el sistema de ventanilla única -una posibilidad son las oficinas de empleo municipales- para orientar al trabajador y que no deba recorrer diversas dependencias (Dirección Pyme, Ministerio de Producción, Ministerio de Desarrollo Humano) hasta encontrar una respuesta.
Durante el cuarto trimestre de 2009, del total de 373 mil ocupados en el Gran Mendoza, 40,6% trabajaban en condiciones informales. Pero dentro de estas cifras, se producen diferencias por una serie de factores. En lo que al género se refiere, 47% de las mujeres asalariadas trabaja informalmente versus 36% de los hombres. El motivo de la disparidad es que 23% del total de mujeres se desempeña como empleada doméstica, donde 9 de cada 10 no tiene aportes jubilatorios. Como contraparte, ellas tienen alta participación en empleos del sector público, en los que la informalidad es menor.
Desde el punto de vista etario, 6,4 de cada 10 jóvenes menores de 24 años trabajan de modo informal, mientras la cifra baja a 37% para las personas entre 25 y 49 y 38% en los mayores de 50. En el grupo de los más jóvenes también predominan los empleos de tiempo parcial, con subocupación horaria y contratos de duración definida. En esto parece influir el menor nivel educativo, capacitación y experiencia.
Aunque podría esperarse que, en términos generales, la incidencia de la informalidad disminuya cuando aumenta el nivel educativo, lo curioso es que se observan diferencias importantes entre un nivel completo y uno incompleto. Así, mientras 53% de personas que no terminaron la secundaria tiene un empleo informal, entre quienes la completaron ese número pasa a 40%.
Nuevamente, un 33% de trabajadores con estudios superiores incompletos tiene empleos informales, versus 17% (es decir 1,7 personas de cada 10) entre quienes los completaron. Por otra parte, 58% de las personas que carecen de primaria completa trabaja en condiciones precarias.
El relevamiento también abordó los diversos sectores de actividad económica y arrojó que 67% de los asalariados de la construcción trabaja en la informalidad. Le siguen, con un 53%, los trabajadores de restaurantes y hoteles, y con 50% los del sector agropecuario. Mientras en el comercio 45% de los empleos son informales. Estos son datos relevantes si se tiene en cuenta que casi la mitad del total de asalariados en la provincia se desempeña, precisamente, en los sectores de comercio (incluido restaurantes y hoteles) y agropecuario.
El análisis geográfico mostró algunos datos que aún no se ha podido explicar por completo. Los departamentos con índices más altos de informalidad -entre 45 y 50%- son General Alvear, La Paz, Tunuyán y Lavalle. Esto puede atribuirse a la elevada incidencia de trabajos en el sector agropecuario y de la construcción, y baja en la industria y el comercio. Pero los niveles más bajos -cercanos a 30%- corresponden a Rivadavia, Santa Rosa, Malargüe y Capital, donde en los dos primeros se observa una preponderancia de empleos en el sector público, pero también en el agropecuario.
Fuente: agencia/lamza/www.visionfederal.com
Mendoza
Algunos trabajos favorecen esta informalidad: 9 de cada 10 empleadas domésticas carecen de aportes a la seguridad social, al igual que casi 7 de cada 10 empleados de la construcción y la mitad de quienes trabajan en restaurantes y hoteles. Estos datos surgen de un relevamiento de las condiciones laborales y de producción en la provincia.
El estudio fue encargado en 2009 por el gobernador Celso Jaque y lo elaboraron especialistas del Ministerio de Producción, Tecnología e Innovación -en particular de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas-, de la UNCuyo y del Consejo Empresario Mendocino. Los resultados se plasmaron en un documento que se presentó ayer y se encuadran en el Programa de Trabajo Decente de Argentina para el período 2008-2011, de la OIT.
El objetivo del análisis era medir y caracterizar la informalidad en Mendoza, las políticas y programas que se han implementado para reducirla e intentar determinar medidas futuras. El ministro de Producción, Tecnología e Innovación de la provincia, Raúl Mercau, destacó que el desafío, después de superar la crisis de 2001-2002, ha pasado a ser que las personas no sólo tengan trabajo, sino uno "decente".
Esto, porque hoy muchas desarrollan su actividad en la informalidad, con ingresos bajos e irregulares, falta de cobertura de la seguridad social y ausencia de protección contra accidentes laborales, entre otras irregularidades.
Como contrapartida, el funcionario señaló que aunque se ha abordado la problemática desde diversos planes y políticas, se deberá profundizar la articulación entre diversas instituciones, tanto provinciales como municipales, y orientar más la formación profesional a las demandas del sector productivo.
Asimismo, planteó que sería conveniente implementar el sistema de ventanilla única -una posibilidad son las oficinas de empleo municipales- para orientar al trabajador y que no deba recorrer diversas dependencias (Dirección Pyme, Ministerio de Producción, Ministerio de Desarrollo Humano) hasta encontrar una respuesta.
Durante el cuarto trimestre de 2009, del total de 373 mil ocupados en el Gran Mendoza, 40,6% trabajaban en condiciones informales. Pero dentro de estas cifras, se producen diferencias por una serie de factores. En lo que al género se refiere, 47% de las mujeres asalariadas trabaja informalmente versus 36% de los hombres. El motivo de la disparidad es que 23% del total de mujeres se desempeña como empleada doméstica, donde 9 de cada 10 no tiene aportes jubilatorios. Como contraparte, ellas tienen alta participación en empleos del sector público, en los que la informalidad es menor.
Desde el punto de vista etario, 6,4 de cada 10 jóvenes menores de 24 años trabajan de modo informal, mientras la cifra baja a 37% para las personas entre 25 y 49 y 38% en los mayores de 50. En el grupo de los más jóvenes también predominan los empleos de tiempo parcial, con subocupación horaria y contratos de duración definida. En esto parece influir el menor nivel educativo, capacitación y experiencia.
Aunque podría esperarse que, en términos generales, la incidencia de la informalidad disminuya cuando aumenta el nivel educativo, lo curioso es que se observan diferencias importantes entre un nivel completo y uno incompleto. Así, mientras 53% de personas que no terminaron la secundaria tiene un empleo informal, entre quienes la completaron ese número pasa a 40%.
Nuevamente, un 33% de trabajadores con estudios superiores incompletos tiene empleos informales, versus 17% (es decir 1,7 personas de cada 10) entre quienes los completaron. Por otra parte, 58% de las personas que carecen de primaria completa trabaja en condiciones precarias.
El relevamiento también abordó los diversos sectores de actividad económica y arrojó que 67% de los asalariados de la construcción trabaja en la informalidad. Le siguen, con un 53%, los trabajadores de restaurantes y hoteles, y con 50% los del sector agropecuario. Mientras en el comercio 45% de los empleos son informales. Estos son datos relevantes si se tiene en cuenta que casi la mitad del total de asalariados en la provincia se desempeña, precisamente, en los sectores de comercio (incluido restaurantes y hoteles) y agropecuario.
El análisis geográfico mostró algunos datos que aún no se ha podido explicar por completo. Los departamentos con índices más altos de informalidad -entre 45 y 50%- son General Alvear, La Paz, Tunuyán y Lavalle. Esto puede atribuirse a la elevada incidencia de trabajos en el sector agropecuario y de la construcción, y baja en la industria y el comercio. Pero los niveles más bajos -cercanos a 30%- corresponden a Rivadavia, Santa Rosa, Malargüe y Capital, donde en los dos primeros se observa una preponderancia de empleos en el sector público, pero también en el agropecuario.
Fuente: agencia/lamza/www.visionfederal.com
Cono Sur
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